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domingo, 15 de abril de 2012

Teórico 2 (29/3/2012): ¿Es posible hablar de un campo periodístico hacia el primer centenario?


Los historiadores y críticos de este período han trabajado en base a algunas hipótesis sobre las que ya existe cierto consenso, aunque con debates acerca de qué significan exactamente esos procesos:

  1. Conformación de un campo intelectual 
  2. Profesionalización de la escritura / emergencia de la figura del periodista
  3. Pasaje del periodismo político faccioso a un periodismo comercial 

 
1) Conformación de un campo intelectual

Beatriz Sarlo y Carlos Altamirano (en “La Argentina del Centenario: campo intelectual, vida literaria y temas ideológicos” en: Ensayos argentinos. De Sarmiento a la vanguardia. Buenos Aires: Centro Editor de América Latina, 1983) se preguntan:
¿Existe un campo artístico/intelectual en la Argentina?
Esta pregunta parte de la propuesta de Pierre Bourdieu de que un campo supone posiciones de poder, fuerzas en tensión y reglas internas. Es lo que uds. van a trabajar en Las reglas del arte en las clases de prácticos: el campo artístico se autonomiza en el momento en que las reglas con las que se rige son propias (y no de otro campo como el político, el religioso o el social). Para esto rompe con las reglas que regían hasta ese momento las relaciones entre arte y poder (político, religioso, social) y crea posiciones nuevas donde las reglas son “las reglas del arte”. Como consecuencia de este proceso surge el movimiento del “arte por el arte”. Esto nos interesa en una historia de los medios porque históricamente este proceso tiene lugar en el mismo momento en que aparece un “arte comercial” y en consecuencia, profesionales del “arte”.
En otras palabras: la emergencia de las ideologías de artista son un correlato del proceso de profesionalización del escritor, el artista, etc. y su inserción en la industria cultural (periodistas, escritores de folletín y literatura por encargo, fotógrafos, ilustradores etc.).
Estos argumentos desarrollados por Bourdieu para el caso francés, tienen algunos problemas o inadecuaciones cuando intentamos “aplicarlos” a la Argentina:
.- En una modernidad periférica como la argentina el polo que organiza el campo es externo al mismo: París (los escritores consiguen su legitimidad a través del reconocimiento externo).
.- ¿Cómo puede coexistir el proceso de emergencia de dicho campo con la hegemonía del nacionalismo cultural y político (que en el caso de Francia -que estudia Bourdieu- se produce en dos momentos muy diferentes)?
Sarlo y Altamirano inician su trabajo con la una “gran” pregunta de Sarmiento: ¿Somos Nación? Y también señalan la influencia del nacionalismo francés: Barrès, Maurras, León Daudet que adquiere mucha importancia para enfrentar “la era de las masas”, el temor a la contaminación que supone el advenimiento de una cultura de masas. En ese contexto, cobran fuerza ideologías que vienen a confirmar una identidad previa y resistente a la inmigración: el hispanismo, la recuperación de la herencia española, el mito de la raza (Manuel Gálvez y Ricardo Rojas leen a Unamuno o Ganivet) y  los debates entre criollos y gringos, cuyo momento culminante podría situarse alrededor del Martín Fierro (Lugones y El payador).
También pesan en ese contexto, la emergencia y crecimiento de filosofías espiritualistas que reaccionan frente a la Ciencia (Nietzsche) y que en el Río de la Plata adoptan la forma del arielismo: Ariel (1900) del uruguayo José Enrique Rodó como condensación de ideologías espiritualistas.

.- Sin embargo, aún como país periférico y dependiente, la Argentina crecía y se modernizaba. Y en esa situación de crecimiento económico y aumento exponencial de la inmigración se exacerban las ideologías de artista: el temor a “mancharse” o “contaminarse” con el mercado.

Una serie de instituciones e intervenciones de escritores funcionan como señales de profesionalización. Cabe preguntarse si estas señales también suponen una tendencia a la organización de un campo literario:
.- Manuel Gálvez fue el primero en tematizar la cuestión de la profesionalización y la ideología de artista en su libro, Diario de Gabriel Quiroga.
.- Roberto Payró organiza un programa de reivindicaciones corporativas: defensa de editoriales argentinas, de los derechos de autor, de los derechos del periodista profesional, fundación de una sociedad de escritores, de una casa del escritor, etc.
.- Creación de la Facultad de Filosofía y Letras (1896): se produce un desplazamiento desde Derecho o Medicina (carreras que habían estudiado la mayor parte de los escritores e intelectuales hasta ese momento) a Filosofía y Letras. Es un movimiento coherente con una etapa en que la vocación pasa a ser un tema de los escritores.
.- Ricardo Rojas escribe Historia de la literatura argentina: ensayo filosófico sobre la cultura en el Plata; La restauración nacionalista (1909). La historia de la literatura de Rojas significa una carta de ciudadanía para la literatura argentina, se puede decir que la “inventa”.
.- Librería Moen de la calle Florida: espacios de consagración y éxito del mercado literario.


2) Profesionalización de la escritura y emergencia de la figura del periodista

David Viñas (1964). Literatura argentina y realidad política. Buenos Aires: Jorge Álvarez.
Durante el siglo XIX, los escritores tienen al viaje como principal experiencia de formación. La excentricidad y la mirada europea que atraviesa la política argentina de ese período, se reproduce en lo estético: “del viaje colonial al viaje estético”

La cita de José Mármol que le permite a Viñas hablar de “los dos ojos del romanticismo” sintetiza un programa de excentricidad: “tendremos siempre un ojo clavado en el progreso de las naciones y el otro en las entrañas de nuestra sociedad”. El postulado, que supone un sentimiento de inferioridad y carencia y un esfuerzo correlativo por obtener una síntesis trascendente, está encuadrado Mármol.

Pero hacia el cambio de siglo y el Centenario se produce una crisis “de la ciudad liberal” que obedece a varias causas:
.- Inmigración
.- ascenso de la clase media que va a desembocar en el Yrigoyenismo

Y que va a permitir hablar del pasaje “De los gentlemen escritores a la profesionalización de la literatura”

Gentlemen escritores:  que sobreviven en el 900 son Miguel Cané, Eduardo Wilde y Lucio Mansilla: príncipes de su grupo como los llama Groussac, si aparecen como inobjetables gentlemen vinculados a la literatura y se iluminan a través de ella, la ejercen como una ocupación lateral, imprescindible casi siempre, pero de manera alguna necesaria:
“Para ellos el quehacer literario es excursión, causerie, impresiones y ráfagas: colocaban una frase como quien toma un potich para depositarlo en un estante o ‘tenían salidas’ cuando empezaban a presentir que el uso de las palabras acorrala. Tomar las palabras con las puntas de los dedos, picar una comida, afilar un cigarro, palmear una yegua de raza. Todo venía a ser lo mismo; al fin de cuentas la literatura no era oficio sino privilegio de la renta”, dice Viñas.

.- Escritores profesionales: apellidos de hijos de inmigrantes: Roberto Giusti y Alfredo Bianchi fundan Nosotros en 1907, Alberto Gerchunoff.

Profesional es quien escribe todo el día, dedica todo su tiempo a escribir, tiene proyectos de escritura, hace de la literatura su función social (José Ingenieros, Manuel Gálvez) aunque no necesariamente se gane la vida mediante la escritura. Esto es fundamental para entender este momento de pasaje, donde todavía las figuras de escritor no van a estar estabilizadas.

“A fines del siglo pasado, la labor literaria iba dejando de ser un esparcimiento de generales y doctores para convertirse en una profesión libre, o mejor dicho en una misión esforzada. Para ella no se abrían entonces sino los talleres del periodismo” dice Ricardo Rojas en 1938.

El pasaje de Rojas plantea retrospectivamente varias cuestiones: cómo se ingresa en el campo intelectual, qué función cumple la vocación en la elección de una actividad; cómo se separa la práctica cultural de las demás prácticas sociales para convertirse en una profesión (si las circunstancias económicas lo permiten) o, que es lo que sucede más generalmente en el 900, en la actividad que le proporciona al escritor su identidad social, aunque no siempre sus medios de vida. Así considerada, la profesionalización desborda el enfoque estrechamente economicista” (Sarlo y Altamirano, op. cit., p. 80).

En este sentido, vale la pena comparar esta manera de interpretar la profesionalización con aquella que aparece en el texto de Jorge B. Rivera, de “escritores herederos” y “escritores profesionales”.

El periodismo va a ser la forma más habitual y más acabada de la profesionalización de los escritores pero no la única. También encontramos otros espacios de profesionalización:

1)  La Universidad (académicos): los académicos son figuras intermedias que señalan matices en su relación de dependencia con la oligarquía liberal: Paul Groussac (1848-1928);  Juan A. García (1862-1923); José Ramos Mejía (1842-1915), Ernesto Quesada (1858-1934).

 2)   El teatro: Gregorio de Laferrere, Las de Barranco; Jettatore
Viñas entiende que el teatro es para escritores que provienen de la clase media que ya no se dirigen a un público más o menos complaciente, sino a un público nuevo, “que si se aburre va a ser despiadado y que como no tiene posibilidad de devolver su obra a un estante, va a silbar, pateará y lo dejará al descubierto”. Laferrère tiene que descender y competir y el teatro no es complaciente.
La profesionalización a través del teatro remite a la jerarquización de géneros que plantea Bourdieu. Él habla de un esquema con jerarquías invertidas en el espacio simbólico y en el mercado. Mientras que la poesía es el género que “más paga” desde el punto de vista simbólico, es la menos redituable en el mercado. El teatro ocupa un lugar inversamente proporcional en este esquema:

Desde el pto de vta simbólico                          pto de vta del mercado
Poesía                                                                                  Teatro
Novela                                                                                 Novela
Teatro                                                                                 Poesía


3)   El Periodismo:
Hay distintos modos de acceso al periodismo que, además se van a ir modificando durante esos años:

.- grandes figuras:

Rubén Darío: antecedente inmediato del escritor que logra profesionalizar la literatura en la última década del siglo XIX pero también el exponente máximo del modernismo en lengua española y por lo tanto del arte por el arte.
Es un escritor profesional precursor; “su vinculación económica con la oligarquía, directa a veces, por mediación de sus diarios en otros casos, resulta gritada en ciertos momentos hasta convertirse en una penosa dependencia “ (Viñas). Su alienación a los valores del grupo dominante llega a ser paradigmática: le escribe una Oda a Mitre..

En 1898 Darío va a Barcelona enviado por el diario La Nación a raiz de la guerra de Cuba. Crónicas sobre España se publican como Peregrinaciones.

En sus cartas, las referencias a las negociaciones con los diarios dejan en claro su dependencia del periodismo:
“Me quedé sujeto a lo que ganaba en La Nación –declara Darío-, y luego a un buen sueldo que por inspiración providencial me señaló en la Tribuna su director... Mi obligación era escribir todos los días una nota larga o corta, en prosa o verso, en el periódico....”
“He comenzado una novela, o especie de novela, para La Nación –escribe-. Yo iré enviando el material, y concluiré en mes y medio o dos meses... Tendrá que ser un extra y sería justicia pagarme a otro precio que mis cartas comunes”.

En 1910 un Mitre es una suerte de Luis XIV: su relación con los intelectuales es de arriba hacia abajo.

Llegar a escribir en La Nación, convertirse en “un hombre de La Nación” era el ideal de vida que empezaba a fijarse y una categoría de validación social de los intelectuales. La “carrera” literaria sólo se confirmaba con un empleo en el diario o, por lo menos, con una colaboración

.- El nuevo periodismo
En el periodismo se recorta la figura de Manuel Laínez (1852-1924). El Diario (1881-), aunque cronológicamente y por sus intereses, esté cerca de La Nación y La Prensa, preanuncia a La Razón (1905), incluso a Crítica (1913). Conviene insistir: si éste es el momento en que la oligarquía aparece más segura de sí y más brillante, en el revés de la trama empieza a leer sus contradicciones, los peligros que la están minando y se resuelve a sobrevivir.

Jorge Rivera, El escritor y la industria cultural
Igual que Viñas, Rivera concibe la profesionalización del escritor como la posibilidad de acceso de las clases medias a la literatura. Pero aun esta coincidencia inicial se debe a intereses muy diferentes: Para Viñas el interés principal es pensar la relación entre literatura y política y la pregunta es cuánto de un proyecto ideológico de los autores se sostiene en el momento en que se insertan en la estructura periodística.
Para Rivera el periodismo permite simultáneamente el acceso de nuevas figuras a la escritura y la ampliación del público lector. Si bien la cuestión del escritor (el oficio de escribir y la profesionalización) es un eje central del recorrido de Rivera, la cuestión de la industria cultural adquiere una entidad fundamental. Se trata de una concepción positiva de la industria cultural que podemos hipotetizar opuesta en Viñas.
De allí que se introduzcan los sigtes temas:
.- formas de socialización de los escritores: formaciones (en términos de Williams) como clubes, bares, asociaciones.
.- formas de profesionalización: instituciones (en términos de Williams) como Sociedad Argentina de Escritores, derecho de autor, etc.
.- las editoriales y los editores: Manuel Gleizer (los ultraístas, Martín Fierro) y Samuel Glusberg (socialistas). La oposición Boedo – Florida se traduce en elecciones editoriales hacia fin de la década del 10 y durante la década sigte., como es el caso de la editorial Claridad
.- los diarios y los magazines
.- Los nuevos géneros y los nuevos medios masivos:
            .- el folletín: Eduardo Gutiérrez: Juan Moreira, Hormiga Negra, Pastor Luna, Croquis y siluetas militares// La Patria Argentina
            Juan Moreira: 1878-1880: caso policial, folletín, circo criollo/teatro, radioteatro, cine, historieta...
            .- el cine; la historieta; el tango (Romano)



3)Pasaje de un periodismo político faccioso a un periodismo comercial

Normalmente para explicar este proceso, se suelen destacar la oposición entre algunos grandes diarios nacidos durante el siglo XIX y aquellos nacidos a la vuelta del siglo o hacia el primer centenario. Entre los primeros, se destacan:
La Prensa, fundado en 1869 por José C. Paz
La Nación Argentina, editado entre 1862 y 1869 por José María Gutiérrez.
La Nación, fundado en 1870 por Bartolomé Mitre
Me gustaría complejizar esta idea, mostrando cómo en este período ya hay proyectos periodísticos diversos. Si La Prensa o La Nación son la punta del iceberg, existían otras variantes de hacer periodismo no hegemónicas. Para esto me gustaría pasarles dos institucionales cinematográficos realizados por los mismos diarios.

.- Institucional de La Nación
Film de 1930 para conmemorar los 60 años del periódico fundado en 1870 por Bartolomé Mitre. Para su realización eligieron a uno de los más importantes directores de cine de la época: Federico Valle/Cinematografía Valle

.- En pos de la tierra (1921-1922)
 Es un filme que yuxtapone un relato ficcionalizado con imágenes documentales. Lo que vamos a ver corresponde a la redacción de La Tierra, periódico fundado por la Federación Agraria Argentina. La Federación Agraria Argentina se forma en 1912 como consecuencia de una Huelga de aparceros y arrendatarios. En 1923 compran su propia imprenta; inauguran el palacio de la calle Mendoza como sede central de la Federación en Rosario y más de 500 clubes juveniles agrarios. El diario forma parte de esta expansión cultural y de intervención política, económica y social.

Un análisis de este film puede verse en:

Allí, las autoras destacan que el film muestra el pasaje de los protagonistas inmigrantes “de campesino a chacarero” y también como llegan a diluir demandas de los peones en las demandas de los pequeños propietarios.
También analizan las imágenes documentales tomadas en las calles de Buenos Aires durante la Gran Marcha del 26 de agosto de 1921.


Podrían añadirse a este tipo de diarios una larguísima lista de diarios gremiales o políticos (en La prensa obrera de Mirta Lobato hay un cuadro donde lista periódicos de este tipo desde 1870 en que aparece el de los Tipógrafos (Anales de la Sociedad Tipográfica Bonaerense).

En los dos casos en los que nos hemos detenido (La Nación y La Tierra) se trata de periódicos que surgen como órgano de prensa de grupos económico-políticos: uno dirigente, otro que pugna por la hegemonía. En ambos casos se aprecia la modernización de las redacciones de los diarios, pero mientras La Tierra sigue siendo un periódico de un grupo, donde trabajan pocas personas, en La Nación se destaca la producción en serie, el intento por convertir el diario en una empresa periodística.

A estos dos filmes institucionales valdría la pena añadir uno de Crítica, Cómo se hace un diario moderno (1925) realizado para la Exposición de las Industrias Argentinas en la Sociedad Rural. Crítica, fundado en 1913 por Natalio Botana, es considerado habitualmente como un hito del nacimiento de la prensa moderna en Argentina. Nos dentendremos en ese diario en el teórico de la semana próxima.

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